Que bueno que nos visitó en un breve viaje el presidente de los EEUU Barack Obama, grata sorpresa que durante las 22 horas que permaneció en la Ciudad de México no hubo disturbios de anarquistas, gratos los entusiastas discursos protocolarios, agradable encuentro de Obama con jóvenes en el Museo de Antropología e Historia, tersa despedida en la que desde la zona de Polanco al Hangar Presidencial solamente transcurrieron 10 minutos, pero de ahí a la euforia que ha despertado dicha visita particularmente por la administración que encabeza Peña Nieto, y cierto sector de la prensa mexicana, existe una enorme distancia.
Nos parece una desmesura declarar que casi somos un nuevo país, que nuestros crónicos problemas se han resuelto, que el mundo ‘reconoce los cambios en México’, que la juventud mexicana recibió una gran motivación con el discurso de Barack, que la relación bilateral entre ambos países nunca había estado mejor, que la nación está en calma, debemos ser más objetivos y no tratar de engañarnos a nosotros mismos.
Los problemas siguen ahí del tamaño que estaban la semana pasada, la ola de violencia no remite (los hermanos Páramo en Chihuahua por ejemplo), seguramente se incorporaron en estos día algunos miles más de mexicanos a la estadística de pobreza extrema, estamos seguros que en estos días se incrementó el numero de desempleados y de ‘ninis’, el costo de la vida subiendo, el sábado nos recetaron un nuevo ‘gasolinazo’, por ahí viene un nuevo incremento al gas, en fin basta con ir al súper y darse cuenta como se encarece día a día la vida.
Las bondades exageradas de la visita del mandatario estadounidense estuvo llena de espejismos, él y Peña Nieto dijeron las cosas bonitas que obligaba la ocasión, por lo que vinos en televisión entre los 800 jóvenes que estuvieron en la ‘conferencia magistral’ de Obama no había un solo muchacho o ‘prole’, o ‘NiNi’, o ‘ultra’, puras ‘Ladys’ y ‘gentlemans’, todos con sus iPads y iPhones grabando la intervención del presidente de la ‘nación más poderosa del mundo’ (que sea para menos), la velocidad a la que BO y su comitiva transitaron por las calles y avenidas del DF no son las que transitan diariamente los capitalinos, en fin por favor despertemos y regresemos a nuestra realidad, y por favor si BO piensa regresar que lo haga acompañado de Michelle su agradable esposa.
POSDATA
Gracias al bloqueo que hicieron las autoridades de las calles de la Ciudad de México, para los recorridos de la caravana de vehículos, fue que no se le ‘paró’ la ‘bestia’ a Obama, será para la próxima.




















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